70% de los empleados ha tenido un jefe tóxico: qué dicen los datos y cómo se rompe el patrón

70% de los empleados ha tenido un jefe tóxico: qué dicen los datos y cómo se rompe el patrón


Un mal jefe puede dañar tu corazón como el tabaco: esto dice la ciencia


"Mi jefe me va a matar" es una frase que decimos en broma casi todas las semanas. El problema es que, según varios estudios científicos, no es tan broma como parece.

En #SandavNews venimos hablando de salud mental en el trabajo y del mercado del talento tecnológico en España, y hay un hilo que conecta todo: las personas no rinden ni se quedan en un sitio solo por el salario o el proyecto. Se quedan, sobre todo, por cómo las trata quien las dirige. Así que esta vez fuimos a buscar qué dice realmente la ciencia sobre el impacto de un mal jefe en la salud, y los datos son más serios de lo que imaginábamos.



El estudio que lo empezó todo: 10 años, 3.122 hombres y un hallazgo incómodo


Todo parte de una investigación del Instituto Karolinska de Estocolmo, liderada por la investigadora Anna Nyberg, que siguió durante una década a 3.122 hombres suecos. El estudio controló variables como tabaquismo, ejercicio, IMC, colesterol, diabetes, carga física, educación e ingresos, para aislar específicamente el efecto del liderazgo.

El resultado: los empleados con jefes con comportamientos deficientes —falta de consideración, mala comunicación, ausencia de feedback— mostraron un aumento medible en angina inestable, infartos y hospitalizaciones cardíacas. Nyberg lo resumió así: "Esta es la primera evidencia de relación dosis-respuesta entre conductas gerenciales y enfermedad cardíaca objetivamente medida." Es decir, cuanto peor el jefe, peor el corazón. No es una sensación, es una correlación medida clínicamente.

No es el único estudio que apunta en esta dirección. Una investigación conjunta de la
Kelley School of Business (Indiana University) y la Universidad de Iowa, con 2.400 personas seguidas entre 2004 y 2011, encontró que los trabajos estresantes con bajo control sobre las propias tareas aumentaban la mortalidad un 15,4% frente a empleos de bajo estrés. Y un estudio finlandés que siguió a 812 empleados durante 27 años (1973-2001) encontró que quienes estaban insatisfechos con su reconocimiento y compensación tenían 2,4 veces más probabilidad de morir por causas cardíacas, además de un índice de masa corporal más alto.

Ninguno de estos estudios dice literalmente "un mal jefe es tan malo como fumar". Esa comparación viene de cómo se ha popularizado el hallazgo en medios y redes, apoyándose en que el riesgo cardiovascular medido es de una magnitud comparable a otros factores de riesgo bien conocidos, como el tabaco. Nos parece importante decirlo con esta precisión: la ciencia confirma el daño real y medible del mal liderazgo sobre la salud cardiovascular; la frase exacta sobre el cigarro es una simplificación divulgativa de ese hallazgo, no una cita textual de los investigadores.




No es solo el corazón: los datos actuales sobre jefes tóxicos



Más allá de estos estudios longitudinales, las encuestas recientes confirman que el problema no ha desaparecido, todo lo contrario. Una encuesta de Harris Poll de abril de 2026, con 1.334 profesionales en EE. UU., encontró que el 60% tiene actualmente un jefe o jefa con comportamientos tóxicos, y el 70% ha pasado por esa situación en algún momento de su carrera. Las consecuencias que reportan los propios empleados son concretas: un 47% dice que su jefe incrementó su estrés o burnout, un 35% perdió bonus o incentivos, y un 33% vio reducidas sus posibilidades de promoción.

Lo más revelador quizá sea la respuesta de los empleados ante esto: el 66% cambió de trabajo por esta razón, y el 53% acudió a terapia. Cuando se les pregunta por la causa raíz, el 70% de los encuestados atribuye la toxicidad a una formación deficiente en liderazgo, no a la maldad individual de la persona. Es un matiz importante: casi nadie nace siendo un mal jefe, se llega a serlo por falta de herramientas.

En España, el dato es igual de contundente. Según un estudio citado por Infoempleo y Adecco, el 80,3% de los profesionales considera que tener un mal jefe es motivo suficiente para dejar su empleo, por delante incluso de otras razones habituales. Y un análisis de Gallup recogido en el sector de consultoría de liderazgo señala que al menos el 70% de la variación en el compromiso de un equipo se explica directamente por su responsable directo, no por la empresa en general ni por el salario.



Por qué esto nos importa en Sandav


No compartimos estos datos para generar alarma, sino porque encajan exactamente con lo que vemos trabajando cada día en selección y outsourcing de talento IT, RRHH y marketing tecnológico: la persona correcta en el puesto correcto puede fallar igualmente si aterriza bajo un liderazgo que no sabe cuidarla. Y al revés, un equipo con un manager que escucha, reconoce y da margen de control sobre el trabajo rinde y se queda, incluso si las condiciones externas no son perfectas.

En Sandav creemos que las personas no son números, y eso también significa mirar más allá del CV cuando conectamos talento con empresas: entender qué tipo de liderazgo hay del otro lado, porque sabemos que eso pesa tanto como el salario o el proyecto, si no más.




Qué se puede hacer si tú diriges un equipo (o si tienes un mal jefe)

Ninguno de los estudios anteriores dice que un mal jefe sea un destino fijo. Al contrario: el propio dato de que el 70% atribuye la toxicidad a falta de formación es una buena noticia, porque significa que se puede entrenar. Algunas ideas concretas, basadas en lo que reportan estos mismos estudios y encuestas:

Dar a los equipos más control real sobre cómo hacen su trabajo, no solo sobre qué hacen, reduce directamente el tipo de estrés que los estudios asocian con mayor mortalidad. Reconocer el trabajo de forma explícita y regular, no solo en la evaluación anual, es uno de los factores que más pesa en la satisfacción a largo plazo. Y formar a los managers en habilidades de liderazgo —comunicación, feedback, escucha— no es un "extra" de RRHH: según los datos de Harris Poll, es la palanca que más reduciría la toxicidad percibida.

Si tú eres quien está sufriendo un mal liderazgo, los datos también son útiles: no es "cosa tuya" ni exageración. El 66% de las personas en la misma situación acabó cambiando de trabajo, y no hay nada malo en decidir que tu salud vale más que aguantar. A veces la solución no es "aprender a lidiar con ello", es buscar un entorno diferente.




¿Buscas un equipo donde el liderazgo también se cuide?


En Sandav ayudamos a empresas a incorporar talento IT, RRHH y marketing tecnológico, y ayudamos a profesionales a encontrar equipos donde el liderazgo forma parte de la propuesta, no es una lotería. Si quieres saber cómo trabajamos esto en nuestros procesos, habla con nuestro equipo.



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